Recuperación de humedales

¿Qué es un humedal?

Según el Convenio de Ramsar (convenio relativo a humedales de importancia internacional) se considera humedales a todas aquellas superficies recubiertas de aguas naturales o artificiales, ya sea de forma permanente o temporal, tanto de agua dulce como salada, incluyendo también como humedales a aquellas extensiones de agua marina cuya profundidad con marea baja no excede de 6 metros.

Los humedales tienen una importancia vital para el mantenimiento de la vida sobre el planeta Tierra. No habría vida sin los ríos, marismas, arroyos o lagunas que nos rodean. Estos ecosistemas regulan los regímenes hídricos (p.ej. previenen sequías, evitan inundaciones) y son fuentes de biodiversidad a todos los niveles, constituyendo además un recurso de gran valor económico y social. Sin embargo, se han visto gravemente afectados por la acción humana en las últimas décadas, lo que ha supuesto la desaparición de muchos de ellos y un deterioro alarmante de la mayoría.


¿Recuperación de humedales?

Nuestro objetivo en este área es conseguir la recuperación de humedales en comarcas agrícolas andaluzas. En dichas comarcas, los humedales se ven sometidos a múltiples presiones derivadas de la actividad agrícola, como la extracción de agua por pozos (legales e ilegales), el vertido de insumos agrícolas (fertilizantes, plaguicidas) o la destrucción del bosque de ribera. En este contexto, restaurar todas las funciones ecológicas de estos ecosistemas es una labor muy complicada. No obstante, podemos realizar actuaciones que recuperen algunas de estas funciones. Por ejemplo, recuperando la vegetación de ribera de ríos y arroyos. Esta vegetación sirve de refugio para multitud de especies de fauna y, al mismo tiempo, puede servir de barrera ante el vertido de productos agrícolas, mejorando con ello la calidad de las aguas.


¿En qué proyectos estamos trabajando?

Desde 2015, Linde Verde lleva desarrollando acciones para la recuperación de humedales en la Vega del Guadalquivir. Estas acciones están enfocadas en tres ejes: graveras, arroyos y lagunas efímeras.


Arroyos

Se han realizado muestreos en arroyos de la Vega para conocer su estado ecológico y proponer acciones para su recuperación. Dichos muestreos se han centrado fundamentalmente en el arroyo Almonázar, un afluente del Guadalquivir que atraviesa los municipios de Carmona y La Rinconada. Estos muestreos han servido para descubrir la presencia en el Almonázar de especies vulnerables como la náyade de río (Unio delphinus) o la colmilleja (Cobitis paludica), o constatar la presencia de una especie emblemática como la nutria europea (Lutra lutra). Actualmente estamos trabajando en la recuperación del bosque de ribera del arroyo Almonázar y en la mejora de su estado ecológico.

Desde 2017 formamos parte además del programa Andarríos, un programa de voluntariado ambiental impulsado por la Junta de Andalucía que pretende, con la colaboración de entidades sociales, sensibilizar para la conservación y mejora de nuestros ríos.


Graveras

En la vega del Guadalquivir existen multitud de graveras en las que, tras su explotación, ha quedado al descubierto la lámina de agua correspondiente al nivel freático. Estos humedales artificiales sirven a menudo de refugio para aves acuáticas y otras especies propias de humedales naturales, lo que las convierte en un elemento de especial interés. Linde Verde ha venido realizando en los últimos años censos de aves acuáticas con el objetivo de evaluar la capacidad de estos humedales para acoger avifauna acuática y, en el caso de encontrar elementos que requieran una protección especial, plantear alternativas para su recuperación ambiental y su integración dentro de la red de espacios públicos del municipio. Durante estos censos se ha detectado la presencia de aves de interés especial como el porrón europeo (Aythya ferina), la garza imperial (Ardea purpurea) o el pato colorado (Netta rufina).


Humedales efímeros

Sobre las tierras arcillosas de la Vega del Guadalquivir, era habitual ver pequeñas charcas que desaparecían al inicio del periodo estival y volvían a aparecer con las lluvias de otoño. La inmensa mayoría de estas charcas efímeras, algunas de las cuales ocupaban varias hectáreas, fueron drenadas en épocas pasadas y convertidas en campos de cultivo. A día de hoy, aún quedan vestigios de algunas de estas charcas, que sirven de refugio y alimentación para muchas especies de fauna autóctona. Desde 2016, nuestra entidad ha realizando muestreos de macroinvertebrados y larvas de anfibios en estos humedales efímeros del Guadalquivir, así como una cartografía de las charcas que siguen existiendo en el término municipal de La Rinconada.