+34 620360354

Las dehesas andaluzas: una perspectiva histórica

Las dehesas andaluzas: una perspectiva histórica

Las dehesas andaluzas: una perspectiva histórica

Origen del término “dehesa”

Una dehesa es un bosque aclarado (típicamente de encinas o alcornoques) que, tras el manejo del hombre, cuenta con un estrato inferior compuesto por pastizales en más del 50% de su superficie.
Pero el término  “dehesa, hoy en día vinculado a ese tipo de paisaje característico de la geografía ibérica, aludía en sus inicios a un concepto estrictamente jurídico.
Dehesa, deriva del castellano antiguo “defesa”, y éste a su vez del latín “defensa” (acotada, defendida). Así, en el DRAE[i], se denomina dehesa a la “tierra generalmente acotada y por lo común destinada a pastos”.

Dehesas comunales y dehesas boyales

Desde la Baja Edad Media, las dehesas eran terrenos en su mayoría cercados que se dedicaban a la alimentación del ganado, y cuyo uso estaba limitado a sus propietarios. Muchas de estas dehesas medievales pertenecían a un concejo o ayuntamiento, con lo que el uso de estos terrenos estaba limitado a los vecinos del municipio.

Algunas eran gestionadas por el concejo, que podía exigir una tasa por su uso (dehesas de propios), y otras eran utilizadas y gestionadas libremente por los vecinos.
Éstas últimas eran las llamadas dehesas comunales, cuyo uso no estaba destinado exclusivamente al ganado, sino que también servían para obtener otros recursos, como madera, corcho o setas.

En una época en la que la agricultura necesitaba del uso de tracción animal para las labores agrícolas, era necesario contar con un espacio donde poder alimentar a dichos animales.  Así surgieron las dehesas boyales, un tipo concreto de dehesa comunal cuyo nombre hace referencia al ganado que principalmente pastaba en ellas: los bueyes.

Dehesas andaluzas en el siglo XXI

Aunque siguen existiendo dehesas comunales o gestionadas por ayuntamientos, muchas de ellas desaparecieron tras el declive de la ganadería, y de las que se han conservado el 75 % se encuentran actualmente en manos privadas.

En España, la superficie calificada actualmente como dehesa, según los datos que maneja el Ministerio de Agricultura, se sitúa entre 3,5 y más de 5 millones de hectáreas, de las cuales 946.482 hectáreas se encuentran en Andalucía.

16102015_130311

Este sistema agrosilvopastoral, constituye la base económica  en algunas comarcas que hoy día siguen muy vinculadas a la ganadería. La “estrella” de este sistema es el cerdo ibérico, pero no es menos importante la presencia de ganadería bovina, ovina y, en menor medida, equina.

Pero además, su conservación es clave para alguna de las especies más significativas de nuestra fauna, como el lince ibérico o el águila imperial.

Sin embargo, hoy en día este ecosistema único se enfrenta a graves problemas, como la seca de la encina y alcornoque y, sobre todo, la pérdida de rentabilidad de las explotaciones, que las condena a muerte. Sirva como ejemplo, que no haya existido un valor diferencial entre una ternera producida en el Valle de los Pedroches (Córdoba),y otra producida en Nueva Zelanda o Brasil.

Afortunadamente, las dehesas, por sus características intrínsecas, constituyen una oportunidad excelente para el desarrollo de una ganadería ecológica respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal.

La apuesta por este tipo de ganadería, por la diferenciación del producto en los mercados, y por el fomento de un consumo responsable y de proximidad, es una de las claves fundamentales para conservar estos ecosistemas, los pueblos que los modelaron y los grandes emblemas de nuestra fauna ibérica.

[i] Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua

No comments.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *