El 2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

El 2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

El 2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

Los humedales son ecosistemas extraordinarios, además de ser de los más biodiversos y productivos del mundo, generan multitud de servicios ambientales: son generadores de alimento (aves, peces, huevos, sal), materiales de construcción y energía, contribuyen a la depuración de agua dulce y la regulación del ciclo hidrológico, y generan de paisajes de gran de belleza, fuente de inspiración y recreo para el ser humano, llegando incluso a ser fuente de su espiritualidad.

Por el contrario, se trata de ecosistemas muy complejos y, a menudo, poco comprendidos, lo cual hace de su correcta conservación una labor harto complicada. En este sentido, no resulta extraño que los humedales constituyan el único tipo de ecosistemas que cuenta con un convenio internacional para su conservación, el Tratado de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas.

Día Mundial de los Humedales

Desde 1997, cada 2 de febrero se conmemora a nivel internacional la fecha de la firma de dicho Tratado, la cual tuvo lugar en 1971 en Ramsar (Irán), ciudad que le dio nombre a su acepción abreviada, Convenio de Ramsar. Bajo este marco, organismos oficiales, organizaciones no gubernamentales y grupos de ciudadanos vienen celebrando este evento con actividades encaminadas difundir los valores de los humedales y los beneficios que reportan.

En 2019, el Comité Permanente de la Convención Ramsar ha querido profundizar el importante papel de los humedales como solución al cambio climático, estableciendo como lema: Los humedales y el cambio climático.


Los humedales en La Rinconada

Hasta mediados del siglo pasado, La Rinconada contaba con una serie de humedales de extraordinario valor ecológico, muy ricos en biodiversidad, los cuales han actuado como refugio de especies ancestrales, auténticos fósiles vivientes cuya aparición se remonta a tiempos en los la Tierra estaba dominada por dinosaurios.

Triops (izquierda) y Anostráceo (derecha)

Su emplazamiento en plena Vega del Guadalquivir, su cercanía a la ciudad de Sevilla, y la excelente aptitud de sus suelos para la agricultura, favoreció desde muy temprano un alto grado de transformación de los usos del suelo hacia la actividad agrícola, situación que ha mermado significativamente la presencia de este tipo de ecosistemas en La Rinconada.

Los indicios hallados hasta el momento nos hacen pensar que, en su mayor parte, La Rinconada contaba con diferentes agrupaciones de lagunas temporales, así como otras zonas encharcables asociadas a los numerosos arroyos que regaban este territorio.

Desde finales de otoño a mediados de primavera, el régimen de lluvias permitía el llenado de las cubetas y, con él, una explosión de vida afloraba en este conjunto de lagunas. A medida que el verano se aproximaba, las lagunas se iban desecando dando lugar a pastizales húmedos, que finalmente acabarían secándose conforme el estío avanzara. Bajo el sustrato yermo del final del verano, aparentemente sin vida, una innumerable cantidad de seres vivos esperaban las primeras lluvias de otoño en forma esporas de resistencia, semilla, huevo, o en refugios cercanos. De este modo, las diferentes comunidades biológicas que se daban cita en el humedal, cada una adaptada a unas condiciones particulares, se iban sucediendo en el tiempo al ritmo del ciclo hidrológico del humedal.


Laguna temporal que sobrevive entre el cereal

Entre los múltiples servicios ambientales generados por estos ecosistemas, destaca por su importancia local, el papel que estos ejercían en el control de avenidas y la regulación hidrológica. En situaciones de avenidas actuaban como esponjas, absorbiendo gran parte de las crecidas, de modo que además de evitar desastres naturales, posteriormente contribuían atenuar los rigores de la estación seca, proporcionando durante más tiempo pastos verdes y agua.

Las grandes transformaciones agrícolas puestas en marcha a partir de los años cincuenta acabaron con casi la totalidad de los humedales de La Rinconada, dado que entonces se desconocía el alto valor ecológico de los humedales y se los consideraba como lugares insalubres, fuentes de enfermedades como el paludismo. Además, tras las grandes hambrunas sufridas durante los años de la posguerra, la empobrecida población española tenía unas prioridades muy básicas que atender, y no reparó en valorar este patrimonio.

En aquella época era común, incluso, la existencia de manantiales naturales. Prueba de ello es el Manantial de Santa Cruz del Campo y la Fuente del Cordel de Miraflores, cuyo abrevadero seco, nos habla de tiempos en que las vías pecuarias de nuestra localidad cumplían un papel destacado en actividades como la trashumancia (actividad declarada en 2017 Patrimonio Cultural Inmaterial, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).


Fuente del Cordel de Miraflores

La Rinconada transformó sus tradicionales extensiones olivar de secano en cultivos intensivos de regadío, dedicados tanto a cultivos herbáceos (remolacha, algodón, patata, girasol, etc) como a frutales (cítricos). Dicha intensificación agrícola vino de la mano de la construcción de grandes infraestructuras de riego como el Canal del Valle Inferior y el Canal del Bajo Guadalquivir, de la implementación de maquinaria agrícola, y de la aplicación de gran cantidad de insumos (productos fitosanitarios). Mientras las lagunas temporales, refugios ancestrales de biodiversidad, fueron desecadas y puestas en cultivo, nuevos cuerpos de agua se hacían presentes en el territorio. Por un lado, y asociadas a la actividad agrícola, proliferaron las balsas agrícolas; por otro y asociada a la actividad minera, proliferaron las graveras.

Estos ambientes húmedos artificiales y de carácter permanente, en ningún caso pueden ser comparados con los valores ecológicos de las lagunas temporales mediterráneas, refugios ancestrales de biodiversidad. No obstante, existen algunos casos en que tras el abandono prolongado de estas infraestructuras, han ido naturalizándose otorgando a ciertas especies un refugio en el cual subsistir.

Otros de los grandes afectados por las transformaciones agrarias fueron los arroyos, hoy convertidos hoy día, en su mayor parte, en canales agrícolas. Poco queda hoy día de sus tortuosos meandros, de sus bosques de ribera, y de todas las especies que encontraban refugio tanto en sus aguas como en su vegetación, y que los utilizaban como corredores entre el río Guadalquivir y la Campiña Sevillana. No obstante, a pesar de sus profundas alteraciones, aún muestran signos que nos hacen pensar que su recuperación es posible y prioritaria, como son la presencia del martín pescador, la nutria europea, náyades o almejas de río, y peces continentales autóctonos como la colmilleja.

De izquierda a derecha, martín pescador, nutria europea, náyade de río y colmilleja.

Qué podemos hacer por los humedales

Desde la Linde Verde apostamos por la recuperación del patrimonio natural de nuestro municipio, para lo cual nos proponemos el estudio y seguimiento de estos ecosistemas, así como darlos a conocer entre la población de La Rinconada.

Algunas de las acciones que hemos llevado a cabo han sido la localización y seguimiento de algunas lagunas temporales que aún perviven, arroyos, así como de graveras y balsas agrícolas naturalizadas; la participación desde 2017 en el programa de voluntariado ambiental Andarríos; la participación en charlas tanto en el municipio, como en la Universidad Pablo de Olavide; etc.

Sin duda, con la colaboración de todas aquellas personas que compartan este interés podríamos hacer muchas más cosas, por lo que os invitamos a formar parte de la asociación y trabajar juntos por el patrimonio natural de La Rinconada. Si no es tu momento, os animaos al menos a visitar nuestra web para manteneros informados y a que participéis en nuestras actividades.

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